lunes, 31 de diciembre de 2012

Heidegger y ontología escolástica

[Grabación generosamente hecha por Manuel Rodríguez]

Fragmentos de la conferencia realizada por el Dr. Ramón Kuri Camacho, llamada "Heidegger: camino hacia la problemática ontológica", efectuada en la Conmemoración del XXX Aniversario de la Lic. en Filosofía de la UAS, el 17 de octubre de 2012 en el Auditorio de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de dicha universidad.

Tema destacado: presencia de la ontología escolástica en el pensamiento secular de Martin Heidegger.

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Fuentes (imagen): http://www.uv.mx/universo/215/infgral/infgral31.htm

viernes, 21 de diciembre de 2012

El estudiante como artífice de su propio conocimiento

[Escrito realizado por Amadeus Estrada Cázares]

1. Introducción.

En este escrito se expondrá la propuesta educativa de Freire con el objeto de comprender si la alternativa pedagógica que propone este pensador es deseable para mejorar la educación. El tema es interesante debido a que sus ideas pedagógicas son innovadoras y permiten visualizar la educación desde la a dialéctica de las relaciones sociales.

En primer lugar expondremos el punto de vista que Freire combate para facilitar la comprensión de la propuesta educativa del propio Freire (siempre es interesante comprender un contrario para comprender al otro: la noche y el día, el bien y el mal, por ejemplo), posteriormente argumentaré si es una alternativa deseable para mejorar la educación.

2. Ideas generales.

¿Qué es educar? La educación tiene la función de transmitir aquello que posibilita la supervivencia de la especie[1], pero esa no es la única función de la educación: el educar no solo posibilita la supervivencia de nuevos hombres, sino que da continuidad a los valores de la sociedad, a sus sueños, a sus esperanzas y quizá a sus prejuicios. Dentro de los prejuicios que se crean no hay que dudar que muchos vengan de la clase dominante y que  existan para reforzar las relaciones de explotación como veremos más adelante. 

El asunto fundamental es considerar el papel de la educación y principalmente de los educadores en la transformación de la sociedad, pero por otro lado en su papel conservador, que como su nombre sugiere, se refiere al hecho de que tratan de conservar la sociedad tal como es, lo cual es conveniente a los “fuertes” siempre porque son ellos los que resultan beneficiados, los que están cómodos con el estado actual de la sociedad. 

El educador  también se ve afectado cuando ayuda a un sistema opresor o ignora su existencia, pues estos sistemas se preocupan sobre todo por la eficiencia técnica y esto se refleja en que el profesor se preocupa única y exclusivamente por enseñar sin preocuparse por los valores y las finalidades de la educación, sin embargo estos asuntos son de extrema importancia porque deciden cuestiones tan claves como la libertad que puede tener el alumno al elegir su plan de estudios o la validez de los castigos corporales, etc.

Por lo que hemos visto la cuestión educativa se resume en esto: “se educa para oprimir o para liberar”, para ayudar a las clases oprimidas o a las opresoras. Esa es la cuestión, ese es el dilema del que se derivan todos los demás. La primera (la de los opresores) es como sigue:

3. La educación opresora: educar y oprimir

Esta forma de educación ve al hombre casi como un animal, o como un ser al que hay que controlar. Esta es la educación que sirve al opresor: “No son pocos los oprimidos que después de algunos momentos de viva discusión dicen (…) “Disculpe, nosotros debemos estar callados y usted debe ser el que hable, nosotros los que escuchamos. Muchas veces insisten en que no hay diferencia alguna entre ellos y el animal”[2]. Aclara Freire que ciertos aldeanos no están de acuerdo y reconocen una diferencia con el animal: este es más libre.

Lo antes dicho no es pura exageración de Freire como podría pensarse: los romanos creían que sus esclavos eran cosas; así como los españoles pensaban que los indios eran animales o como en una fantasía de Huxley dijo un personaje, respecto de sus trabajadores (a los cuales adoctrinaban desde pequeños): “En los [que hacen trabajos manuales] no necesitamos inteligencia humana y por supuesto no se las damos”[3]. Esta educación la considera, Freire, bancaria porque consiste en introducir conocimiento como se introduce dinero en un banco y no ve tal postura con dignidad a sus alumnos, hace una distinción radical entre el que sabe (maestro) y el que no sabe (alumno).

Como el alumno no sabe lo que es para su propio bien, debe aprender lo que el maestro considere como mejor, lo que puede servir para que los alumnos piensen y se dediquen a lo que resulta conveniente a las clases dominantes[4]; sus características son las siguientes:

La conquista que se refiere a las acciones realizadas para conseguir alguna forma de control por parte de unos hombres sobre otros, siendo esta militar y directa o indirecta por medio del miedo: los opresores hacen temer a la gente diciendo que ellos son la defensa contra los violentos y revoltosos y que si el sistema tiene fallas es mejor dejarlo así de todos modos porque cambiar podría ser peor. También se da la división: dividir para oprimir es el principio de los poderosos.

Si la gente hiciera una fuerza común para luchar por sus derechos, serían una fuerza importante, pero estando divididos apoyando intereses que no les son propios (como líderes sindicales que buscan beneficios económicos), no son una amenaza tan fuerte, la manipulación consiste en utilizar mentiras para mantener a la gente feliz (o para que crean que lo son) y la invasión cultural hace pensar a los oprimidos que si fuera posible, ellos serían como sus opresores, por lo que no hay que luchar contra ellos, hay que unírseles: conseguir su ropa, sus cosas, etc.
  
4. La educación liberadora... (ir al documento completo)


[1] Abagnano, Nicola. “Diccionario de filosofía”. Fce. México. 2004. 14ª edición. Pág. 342.
[2] Freire, Paulo. “Pedagogía del oprimido”. Fce. México. N.a. Pág. 59.
[3] Huxley, Aldous. “Un mundo Feliz”. Anaya. México.1997.  Pág. 22. También trataban de alterarlos genéticamente.
[4] Cfr. Huxley, Aldous. “Un mundo feliz”. Anaya editores. México. 1977. Pág. 220

sábado, 24 de noviembre de 2012

La Revolución en voz de Martín Luis Guzmán

Dos textos del libro 'El águila y la serpiente', relatados por su autor. Estos forman parte de la colección 'Voz Viva de México', publicada por la Dirección de Literatura de la UNAM.

'En el cuartel general'

'La fiesta de las balas'
Fuente: descargacultura.unam.mx

miércoles, 17 de octubre de 2012

Una filosofía de la historia fundada para la toma del poder y la transformación social

[Escrito realizado por Genaro Tolosa Vizcarra]

(Síntesis no muy sintetizadas y comentarios míos de dos capítulos del “Manifiesto comunista”)

Antes que nada, un preámbulo. Las Guerras Napoleónicas, por su ímpetu ideológico, y la Revolución Industrial, por su ímpetu económico, habían establecido las condiciones para que “un fantasma recorriera Europa”: un fantasma que amenazaba el progreso del nuevo orden social que se instauraba en la región, un orden oligárquico que aniquilaba los viejos gremios feudales, un orden que concentraba cada vez en menos manos cuantiosos medios de producción, productores de descomunales y concentradísimas riquezas. Ese orden es el que ahora denominamos capitalismo. Y ese fantasma era el inicio histórico del masivo movimiento obrero.

Mediante Carlos Marx y Federico Engels se plasma ideológicamente el valor que venía adquiriendo ese movimiento: un valor político sin precedentes, capaz de apoyar el arribo al poder a quien satisficiera tales demandas populares (y bastante legítimas, ¡ni que dudarlo!), fuera por la vía institucional o insurreccional. Marx y Engels no solo le daban aliento al movimiento obrero para luchar por esas mejoras, sino también la misión de construir el mejor mundo desde que la civilización surgió, misión que hasta ahora el proletariado (asalariados industriales) no puede o no quiere lograr, por cierto, clase que habríamos que cuestionar si es mayoría o no actualmente, aunque parece ser que la mayoría de los habitantes del mundo son trabajadores asalariados, con ingresos e intereses muy dispares que difícilmente los pueden unir en sentido revolucionario hoy. O tal vez estamos en el mejor de los órdenes sociales posibles por el momento (eso sí, con muchísimos y desastrosos defectos): ¡quién sabe!

- Burgueses y proletarios:

“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases” (Marx y Engels). Esclavos versus amos en la era antigua y siervos versus señores feudales en la era medieval, principalmente en ambos casos. ¿Y en el siglo XIX que es lo que pasa?: proletariado versus burguesía. ¿Cómo han surgido nuevas clases? ¿Cómo han perecido las anteriores? ¿Cómo surgen nuevas luchas de clases? Por los cambios económicos, por la manera en cómo los hombres van cambiando su modo de relacionarse materialmente entre sí. ¿Cómo surge la burguesía del siglo XIX? El dominio descomunal y el saqueo de las riquezas en América por los mercaderes europeos, así como también el intercambio comercial con India y China permitieron el surgimiento del poderío de esta nueva clase social. De la heredada producción gremial se pasó a los talleres manufactureros y de estos se pasó al símbolo de la nueva era: la industria maquinizada que en un principio tuvo como fuente principal de energía el vapor de agua para pasar luego a la energía eléctrica y de combustibles fósiles.

Los burgueses eran jefes de millones de obreros en toda Europa, auténticos ejércitos industriales, como bien dicen Marx y Engels. Después de “la gran industria y del mercado mundial” (Marx y Engels) la burguesía por fin se hace del poder político en varias partes del orbe, logra instaurar lo que ahora conocemos como Estados Nación, pues en tiempos medievales y previos a la era industrial ellos, los comerciantes, no eran a quienes la ley fundamentalmente favorecía. “El poder estatal moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”, afirman rebeldemente los redactores del manifiesto.

La burguesía es una clase revolucionaria porque ha destruido todo tipo de relaciones sociales para crear unas más simples: todos tienen un valor de uso y todos tienen un valor de cambio. La libertad que tanto proclama la burguesía es la libertad de circular sus mercancías por donde le plazca. Ha sustituido la explotación en gran medida ideologizada de otros ayeres por la explotación cínica y exclusivamente económica. ¡Honor a quién honor merece!, “ha creado maravillas muy distintas a las pirámides de Egipto, a los acueductos romanos y a las catedrales góticas” (Marx y Engels). ¡Y lo que les faltó ver a Don Carlos y  a Don Federico!: las aeronaves, las computadoras, los satélites artificiales, el Canal de Panamá, la Presa Hoover, el Eurotúnel, etc., etc., etc.

La esencia, al parecer, de la burguesía es transformar radicalmente los instrumentos y las relaciones de producción, con lo que cambia a su vez todo relacionamiento social. De esta manera, esta clase social cambia el mundo entero, la industria ya no es de carácter nacional por los impulsos de la misma, sino de carácter mundial: inaugura una nueva era, la era de la uniformidad del consumo y producción mundiales: ha creado una cultura global. ¿Qué nación puede resistirse a los bajos precios de sus mercancías? O lo hacen por las buenas o por las malas; comercio en términos desiguales o guerra en esos mismos términos. Así como la ciudad ha sometido al campo a su desarrollo inequitativo, así también las naciones industriales lo hacen con las naciones agrarias, todo esto por la avidez de ganancias de esta clase que ha transformado el mundo. Característica fundamental del dominio burgués es no solo la centralización de la riqueza, sino también de la política: “una sola nación, bajo un solo gobierno, una sola ley, un solo interés nacional de clase y una solo línea aduanera” (Marx y Engels).

Esta clase social ha liberado fuerzas productivas insospechadas, ¿cuándo los hombres pudieron imaginar su oculta y enorme capacidad para transformar útil y tan radicalmente su entorno? Una era plagada de maravillas ha legado el empuje burgués del siglo XIX: máquinas para la producción industrial, química al servicio de la industria y agricultura, transporte masivo por medio de maquinas marítimas y terrestres, el revolucionario telégrafo en ese entonces (siendo el internet el último eslabón, hasta ahora, de esas revoluciones modernas de la información). Revolución técnica que se traducía en descontrolada revolución demográfica. Y he aquí la primera vez que se esboza una nueva teoría que pretende explicar ese fenómeno tan caótico a primera vista, la historia, una teoría enfocada no en los cambios en las maneras de pensar de los hombres, sino principalmente en sus maneras económicas de vivir (el tan citado materialismo histórico):

“Hemos visto, pues, que los medios de producción y de comunicación, sobre cuya base se ha formado la burguesía, fueron creados en la sociedad feudal. Al alcanzar un cierto grado de desarrollo estos medios de producción y de comunicación, las condiciones en que la sociedad feudal producía y cambiaba, la organización feudal de la agricultura y de la industria manufacturera, en una palabra, las relaciones feudales de propiedad, cesaron de corresponder a las fuerzas productivas ya desarrolladas. Frenaban la producción en lugar de impulsarla. Se transformaron en otras tantas trabas. Es preciso romper estas trabas, y las rompieron.” (Marx y Engels) (ir al documento completo)

sábado, 6 de octubre de 2012

La felicidad: como fin último del ser humano

[Escrito realizado por Francisco Valenzuela Fuentes]

Introducción

¿Cómo puede el hombre alcanzar la plena felicidad?

En este breve ensayo se indagará de cómo el hombre, puede alcanzar la felicidad. Una felicidad alejada de todo placer terrenal, como fuera de él. También se analizarán los factores importantes que influyen en la obtención de dicho bien, cómo son los valores morales, y la manera que estos influyen en el comportamiento de el ser humano, así como también lo hacen en el interactuar diario de este con los demás entes de razón.

El hombre por naturaleza tiene la capacidad de aprender, y de desarrollar su intelecto por medio de actos, independientemente si son buenos o malos. Pero para poder alcanzar la meta anhelada, tendrá que saber discernir ambos y dejar a un lado a los segundos. La felicidad, pues, solo podrá ser alcanzada por medio de actos justos, los cuales al momento de aplicarlos diariamente lo irán convirtiendo en un hombre virtuoso, y al convertirse este individuo en virtuoso, será porque habrá hecho un buen uso de la razón, convirtiéndose a la vez en sabio. La cual lo llevará hacia la contemplación, alcanzando esta habrá llegado al final de su propósito, el bien supremo, es decir, habrá obtenido la felicidad plena.


* * * * *

El motivo de este ensayo, tiene la finalidad de darnos una idea de cómo el ser humano puede alcanzar la plena felicidad en esta vida. Es por eso que se indaga aquí los factores favorables que le permitan alcanzar dicha felicidad, tomando en cuenta que en el trayecto hacia su meta, pueda encontrar también factores negativos que lo desvíen de tan anhelada búsqueda del bien supremo: la felicidad.

Uno de esos factores, sería llevar una vida con conducta inadecuada, referente a esto, el individuo se comporta incorrectamente en una sociedad, ya que el individuo se preocuparía por estar bien en este mundo, sin importarle cómo vive, olvidándose de sí mismo, y por supuesto qué le traería satisfacciones, estaría a gusto, contento y se podría llamar un hombre feliz, por las obras qué él llevara a cabo por satisfacer a los demás, olvidándose de su yo interno, estará tan metido en esos actos que no podrá darse cuenta qué tal vez las obras de los demás no dejan en el absolutamente nada nuevo, ya que cada obrar es muy distinto al otro.

Como lo dice Giovanni Reale: “El bien del hombre solo consistirá en la obra que es peculiar de él, es decir, en la obra que él y solo él sabe desarrollar, así como, en general, el bien de cada una de las cosas consiste en la obra que es peculiar de tal cosa. La obra del ojo es ver, la del oído es oír, etc.”...[1]

Pero afortunadamente, esta no es la felicidad que se persigue, y mucho menos es la idea que se trata de generar en este escrito. Tomemos en cuenta que el hombre en su debilidad o en su fortaleza, es capaz de aceptar, o en su defecto rechazar situaciones que no le permitan el bien vivir, por eso insiste, y no deja de luchar, haciendo cosas inimaginables para lograrlo, lo malo es que no todos lo logran y si lo llegaran a realizar, no se podría decir que son completamente felices, ya que por lo general siempre falta un pequeño esfuerzo, o un empujón, por así decirlo, para obtener la plena felicidad. Pero no por este pequeño tropiezo deja de luchar, es como decir, que dicha acción que al individuo le sale mal y no le permite continuar, la pule, la refuerza, hasta lograr su perfección.

El individuo al estar ya embarcado en la búsqueda de este bien supremo, como lo es la felicidad, debe principalmente obtener un comportamiento moral aceptable, y esto solamente se consigue con la práctica de las buenas acciones, las cuales le permitirán ser una buena persona y lo lleva a ser respetado ante los demás. Este individúo sabrá distinguir entre la idea del bien y la del mal, logrando así como ya se dijo, un comportamiento más adecuado, para sí mismo y sus semejantes. Podíamos decirlo en otras palabras, en que el individuo al realizar actos moralmente buenos, lo llevarán a realizar una vida plena y satisfecha, y lo conducirán por el camino a alcanzar el bien supremo, la felicidad.

Como lo dijo Aristóteles: “(…) Con todo, en la medida en que tal hombre vive en cuanto hombre y convive con los demás, ha de optar también por practicar los actos correspondientes a la virtud moral, y consecuentemente tendrá necesidad de aquellos bienes para vivir según su condición de hombre”…[2]

Y realmente es cierto, porque analizándolo bien, cada cosa que el hombre hace produce un efecto en el mundo exterior al igual que en las demás personas, en su pareja, hijos, familia, y dichos efectos lo ayudarán, o lo perjudicarán en las metas que se haya propuesto, porque al final de cuentas, la felicidad es el fin que todo ser humano tiene en común, y se esfuerza para lograr dicho fin, tomando en cuenta, que esta, como ya se dijo, va ligada a principios éticos y morales.

Pues bien, todo ser humano tiene como fin último alcanzar su felicidad. Esta, es considerada como el bien perfecto, la cual es dignamente elogiada por el hombre. Y para que este pueda comprender este bien supremo, primero tendrá que llegar a entender y analizar, en qué consiste el bien para cada uno, pero, intentar iniciar esta búsqueda, probablemente se le convertirá en una misión casi imposible, ya que en primer lugar tendría que preguntarle a cada ser humano sobre la faz de la tierra cómo es que ellos alcanzan la felicidad. Y en segundo, sería algo ilógico hacer este tipo de cuestionamiento, debido a que cada individuo tiene una forma de vivir la vida muy distinta a los demás, es decir, que cada quien tiene una manera distinta de percibir la felicidad... (ir al documento completo)

[1] Reale, Giovanni, Introducción a Aristóteles, Herder, Barcelona, 1985, P.100. 
[2] Aristóteles, Ética Nicomaquea, Porrúa, México, 2004, P.190.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una estrofa para ti

[Escrito realizado por Rafael Salazar Prieto]

Ocurrió en los pasillos de un congreso. Mi amigo se encontraba platicando con ella mientras se tomaban un vaso de vino tinto. Al comienzo me acerqué por mi amigo, pero cuando me fijé en ella, me pareció realmente atractiva. Su cabello era negro, largo y lacio; sus ojos grandes, oscuros y un poco rasgados; delgada, de piel morena y de aproximadamente 170 cm. de estatura.

Llegué saludando a mi amigo y entrando en la conversación que tenían, como era de otro lado, giraba en torno de las cosas que hacía por allá. Cuando la escuché, me pareció su voz melodiosa, ya que su tono de voz era diferente por ser de otra parte. En pocas palabras, me pareció toda una belleza exótica.

Estuvimos platicando y tomando un rato, hasta que un profesor nos invitó a un bar. Ya que salíamos del congreso, le puse el brazo por encima del hombro y le pregunté:

Yo: ¿No hay problema si te abrazo?

Ella: … (Silencio)

No me comentó nada, como que no se lo esperaba. Pero no tardé mucho en notar el efecto, porque en un momento después, mi amigo me dice:

Mi amigo: Mira a esas chicas, ¡están preciosas!

Ella: Que les hable él (refiriéndose a mí).

Llegando al bar, me senté entre mi amigo y ella. Platicando con ella me acordé de una estrofa que había escrito en una noche de delirio, que se ajustaba perfectamente a la situación, y le dije:

Yo: Me estoy acordando de una estrofa que escribí, que por cierto, se ajusta a la ocasión.

Ella: A ver, dímela.

Yo:

"Tu dulce y suave boca
empapada en tinto vino;
el aroma de tus labios es tan fino
que al que lo percibe le provoca
unas ansias de galán o de asesino,
extraña sensación de afán divino
que entra en pecho y alma toca."

En el momento no pasó gran cosa. Pero después del bar, seguimos tomando mi amigo y yo en el departamento que estaba rentando ella. Seguimos platicando hasta deshoras de la madrugada y todo estaba aparentemente tranquilo, pero a mi amigo le dieron ganas de ir al baño, y nos quedamos solos, ella y yo. Me encontraba sentado y cruzado de piernas junto a su cama mientras que ella se servía un poco de vino tinto, y en eso, me pregunta:

Ella: ¿Te sirvo?

Yo: No, gracias, estoy esperando a que amanezca para irme.

Ella: ¿Te puedo hacer una pregunta?

Yo: ¡Claro que sí! Dime.

Ella: ¿Te puedo dar un beso?

Yo: Bueno, está bien.

Se sentó en mis piernas y comenzó a besar mis labios, y… Lo demás se los dejo a la imaginación.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Kant y lo bello


Al experimentar el sentimiento de la belleza, al apreciar algo como bello, el hombre queda arrinconado en sí mismo, un poco perplejo, perdido y embriagado por un instante. En el estado estético, o sea, en la inmediata apreciación de lo bello, el individuo está como entre dos mundos: entre el de la razón conceptualizante y, por lo tanto comunicable, y el mundo del sentir individual e incomunicable: entre el imperio de los sentidos y el de los conceptos. En un mundo atemporal de disfrute total.

Es posible que la cuestión de la belleza no sea un problema para aquel que la admira, percibe y siente, pero para aquellos que han pretendido dar un concepto universal sobre lo bello sí lo ha sido y es, ya que, partiendo de los estudios que Kant realizó en su Crítica del juicio (1790), los juicios estéticos no encuentran sostén en concepto alguno, sino que se basan en un gusto que causa placer en aquel que contempla y disfruta, y todo placer, a partir de un sentir, se complica al pretender comunicarlo, o mejor dicho, desaparece. Tal vez ahí el problema: se le ha dicho al hombre que la palabra es la única vía para lograr algún conocimiento sobre lo que se encuentra en el mundo. Encadenado a un logocentrismo el hombre padece el límite del lenguaje; la "claridad" de la palabra dice aquello que debería ser el objeto para quién frente a él se coloca, así se le ha dicho que es, la razón separa al hombre del animal: el lenguaje es su piel y medio de expresión primordial, algunos dirán que no es posible remitirse a otro medio de expresión.

Tratar de encontrar  el porqué de lo bello remite necesariamente a la obra u objeto y, desde luego, al que la contempla; lo bello se da de la unión de ambos, y surge de su relación. Aquel que contempla se da cuenta de lo bello, de la belleza del objeto, y podrá sostener que ese objeto es bello, pero nunca logrará explicar la satisfacción que en su sentir ha provocado el sentimiento de lo bello despertado por la contemplación del objeto: en los juicios estéticos, aun cuando se refieren a un objeto, las representaciones del mismo sólo son válidas para el sujeto y no aportar conocimiento alguno sobre dicho objeto. Ya lo había dicho Kant en su Kritik der reinen Vernunft (1781): “[…] el conocimiento de todo entendimiento, [o] al menos, del humano, es un conocimiento por conceptos, no intuitivo, sino discursivo.”[1]

Como es sabido, Kant fue un defensor y promotor de la ilustración, en su obra Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración? (1784), trató de poner en crisis el conocimiento y la forma de conocer del hombre, y esto por medio de la razón; tomó a la razón por juez en todos los ámbitos de la vida y, al ser la razón la misma en todos los hombre, esta da reglas para un entendimiento común pudiendo alcanzar lo objetivo del mundo: la universalidad. Los juicios de gusto, al ser formales (al declarar la belleza de un objeto), también deberían ser universales, ya que la facultad de juzgar lo que es bello: el gusto, aspira a una necesaria satisfacción universal del placer motivado por lo belleza del objeto. Aun cuando no hay base alguna empírica para forzar el juicio de gusto de alguien (al referirse al sentir del que admira y no al objeto) el juicio de gusto tiene características a priori, o sea, universales y necesarias, por lo que Kant definió el gusto como: “El gusto, pues, es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto)”[2], se puede hablar sobre el sentir, pero no nombrarlo. Todo se construye desde un sentir que, de inicio, trata de nombrar algo. El sentir es como un umbral que cubre algo, un umbratilis, algo que permanece en la sombra, que la "luz" de la razón no logra iluminar, pero le hace sombra.

En relación a la obra de arte, Kant señala que ésta es producto del genio del artista, genio que no se aprende, el cual define como “[…] la capacidad espiritual innata (ingenium) mediante la cual la naturaleza da la regla al arte”[3], las obras de arte no son productos en serie, son el producto de una serie de sensaciones guiadas por el genio del artista. La obra es una cosa que, de inicio, aparece como algo sin una condición referida a un uso en particular, aun cuando sea elaborada de cosas, es producto (opus) de la libertad del hombre.

Ya para terminar, el artista muestra algo más de lo que ofrece la vida en común, los hombres viven por vivir, el artista vive y lucha por existir, se separa de un mundo conceptual, emerge de las aguas de los signos consensuales, rompiendo la tradición "humanizante" y mostrando una nueva posibilidad, no a la razón, sino a la sensibilidad (la razón menosprecia todo lo que no sea acorde a su "lógica", a su "tradición", la razón sólo sigue sus propias directrices: se sigue a sí misma, es ciega a lo que no sea producto de ella misma, a lo que no es discursivo). El artista rompe con las tradiciones, ya que si el genio es la regla por medio de la cual la naturaleza da la regla del arte, el artista logra regresar a la naturaleza, y no a lo artificial de lo social y su producto por excelencia: la razón; sino a la más propia existencia que se expresa aun sin hablar: el arte.

Orlando Espinoza D.


[1] Kant, Immanuel, Critica de la razón pura, trad. Mario Caimi, FCE, UAM, UNAM, México, 2009, p.112.
[2] Kant, Immanuel, Crítica del juicio, trad. Manuel García Morente, Editorial Tecnos, Madrid, 2007, p. 220.
[3] Ibíd., p. 233.

jueves, 30 de agosto de 2012

Ensayo sobre los salvajes o los ídolos del pueblo


[Escrito realizado por Amadeus Estrada Cázares]

1. Introducción

Este ensayo tratará de responder la pregunta: ¿Cómo se crean ídolos, u objetos de admiración poco sanos por diversos medios? Y ¿cómo proponer objetos de admiración más sanos? El análisis trata el proceso de creación de ídolos como una forma de mitología que oculta los fines más excelsos de la vida humana, y como objetos de admiración propone varios tipos de personas, demostrando su importancia no obstante de no ser los hombres más ricos ni los más poderosos.

2. El tema del mito

El primer punto a esclarecer dista de resultar sencillo, pues el mito ha sido objeto de los más numerosos estudios e interpretaciones: desde que es una simple mentira, para oscurecer aun más la conciencia del pueblo, que consiste en una serie de símbolos, etcétera. Estudiaremos eso ahora mismo, con el objeto de relacionarlo con la creación de ídolos en la sociedad moderna.

Primero el mito puede ser considerado como una simpleza de las sociedades arcaicas: “La magia es un sistema espurio de leyes naturales así como una guía errónea de conducta, es una ciencia falsa, y un arte abortado” (Frazer, George. 1951: 64), como dice George Frazer, sin embargo los mitos no han desaparecido por completo de nuestras avanzadas sociedades:

Se tiene la creencia por ejemplo de que los alienígenas visitan el planeta tierra: basada dicha “teoría” en evidencia incompleta, hechos inverificables, fotos borrosas, también existe el similar caso del abominable hombre de las nieves, y un largo etcétera, en el caso particular de los alienígenas se parece mucho a lo que se decía de los dioses: lo que no se podía explicar era causa de estos: si una civilización logra algo muy avanzado son los extraterrestres, pues nuestros antepasados eran muy tontos para crear cosas tan maravillosas.

Pero ya que los mitos no solo pertenecen a civilizaciones anticuadas, ¿de qué otro modo se pueden explicar? En este ensayo no hay modo de repasar todas las explicaciones posibles, pero sí hay que mencionar que el fenómeno del mito es muy variado para creer que todos los mitos provienen de una misma fuente: así como hay mitos que tratan de la lluvia, o del clima, hay otros que tratan del surgimiento del hombre, etcétera.

2.1. Entonces: ¿Qué les da unidad a los mitos? 

En pocas palabras lo que da unidad el mito es que es un modo de entender el mundo: basado en relaciones sentimentales, además tiene las características de que es muy directo, no tiene idea de lo que es una representación, la evidencia de algo está en su fuerza para afectar la voluntad, en el terreno del sentimiento (Abbagnano. 2001: 724), es por esto por lo que puede ayudar a entender una sociedad: es un reflejo de sus sueños y anhelos aunque no de una forma completamente lógica, sino que es en gran parte sentimental.

Lo fundamental del pensamiento mítico es su carencia de divisiones claras, por ejemplo entre la ejecución, y el momento en que se obtiene un resultado: entre imitar una cadena y atrapar algo solo existe para la conciencia mítica una cuestión de tiempo, pues ambos procesos están unidos (ibídem: 229) Ahora bien: ¿Cómo ayuda este tipo de conciencia a crear ídolos? Por supuesto hay que aclarar qué son los ídolos.

3. El tema de los ídolos

3.1. ¿A qué me estoy refiriendo con ídolos?

En este caso con ídolos me refiero a: “persona(s) o cosa(s) amada(s) o admirada(s) con exaltación” (diccionario RAE), por lo general, el concepto ídolo no es utilizado en sentido positivo, porque la mayoría de la gente no admira precisamente a las cosas más deseables como objetos de admiración, “la turba  -dice Séneca- es el argumento peor”.

En términos más generales de la sociedad, estos ídolos se utilizan como un “sistema de creencias o valores que se utilizan en la lucha política para influir en el comportamiento de las masas”, una vez que hemos aclarado lo mejor posible el significado de los ídolos sigue por supuesto tratar de determinar el significado que tiene la idea compleja de pueblo:

3.2. El pueblo

“La persona pública que se constituye así, por la unión de todas las demás, tomaba el nombre de ciudad, y hoy el de república o cuerpo político el cual es hoy denominado Estado cuando es activo, Potencia en comparación con sus semejantes. En cuanto a los asociados, estos toman colectivamente el nombre de pueblo…” (Rousseau. 2008: 31)
  
El ensayo trata sobre acciones colectivas, pero llevadas a cabo por individuos, por ello los mitos (en este caso los ídolos) ayudan a consolidar un pensamiento colectivo: a darle a un conjunto de personas una moral común, el mito significa comportamientos que se desean imitar, por ello ayudan a crear un pueblo, en otras palabras a crear personas asociadas que están unidas culturalmente, y que tienen una voluntad común, pero esta unidad entre los seres humanos no siempre se da en los mejores términos, algunos trabajos se corrompen y es en ese momento cuando ayudan a crear ídolos para el pueblo: los cuales son objetos de admiración que funcionan como puntos de referencia cultural, los cuales se utilizan para oscurecer el entendimiento de las personas (como decía Bolívar Echeverría), por ejemplo:

4. Aquellos que se dicen artistas... (ir al documento completo)

jueves, 9 de agosto de 2012

Rivera, El hombre en la encrucijada


Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, o simplemente Diego Rivera, forma parte junto a Siqueiros (José de Jesús Alfaro Siqueiros mejor conocido como David Alfaro Siqueiros) y Orozco (José Clemente Ángel Orozco Flores) -me copan los nombres mexicanos completos (¿?)- del trío de muralistas más famosos de México y del mundo. Lamentablemente cuando viajé a tierras mayas y aztecas no pude ver nada de ellos, pero sí disfruté en Mérida, y por varios minutos, de algunos murales de otros artistas (que desconocía y desconozco) que hicieron que me interese en este particular movimiento artístico.

No era (ni soy) un experto en muralismo ni mucho menos (ni siquiera en ningún otro tipo de movimiento pictórico) así que cuando decidí ponerme a buscar información, empecé por lo más obvio: Diego Rivera, del que por ese entonces sólo sabía que era "un pintor" y que había sido el esposo de Frida Kahlo. Y lo primero que me llamó la atención más allá de su ideología comunista y los motivos que pintaba, fue un mural llamado El hombre en la encrucijada (1934) y la historia de esa pintura.

Resulta que en la década del 30, Rivera fue invitado a realizar varias obras a Estados Unidos, país que se encontraba intentando salir de la gran crisis del sistema capitalista del 29 a puras políticas keynesianas, construcción de carreteras y proyectos monumentales. Uno de ellos fue el Rockefeller Center de Nueva York, un complejo de rascacielos en el corazón de Manhattan. El megaproyecto del millonario John D. Rockefeller Jr. pretendía ser una ciudad dentro de la ciudad, con tiendas, oficinas, viviendas, jardines, etc. Y como todo megaproyecto que se precie de tal (¿?) su amplio hall debía tener una pintura que represente la grandeza del hombre y su determinación para lograr lo imposible a fuerza del trabajo, la cooperación, la convicción, sarasa. Su hijo Nelson Rockefeller intentó en principio contratar a Matisse y a Picasso para la obra, pero ambos no se encontraban disponibles (o tal vez ni les interesó). Y como Rivera estaba esponsoreado por el MoMA, museo patrocinado por la mujer de Rockefeller, le comisionaron la obra...

En 1933 Rivera se entrevistó con Nelson Rock, quien le contó que quería que la pintura "dejara perpleja a la gente que la viera, y que la haga pensar". Rivera le presentó unos bocetos y apenas se los aceptaron, se puso manos a la obra. "Man at the Crossroads Looking with Hope and High Vision to the Choosing of a New and Better Future" se llamaría el mural. La crítica, la prensa y los colegas que pasaban a saludar y echar un vistazo mientras Rivera pintaba, no hicieron otra cosa que elogiar el trabajo y considerar el mural como una obra maestra. Cuando faltaba poco para su finalización, Rivera decidió incluir un particular personaje en la pintura: dibujó y pintó, en un lugar preeminente del mural, un retrato de Lenin, jefe del Partido Comunista Soviético. Las reacciones no se hicieron esperar, y la noticia llegó a Rockefeller, quién vio el retrato como un insulto y ordenó a Rivera que lo saque. Obviamente Diego no quiso. Entonces el millonarío mandó pagarle al artista como si hubiera concluido la obra, lo echó de su edificio y ordenó que se tape el mural y luego que se destruya.

Rivera volvió a México un poco ofuscado, pero otro poco conforme con su decisión de no quitar a Lenin y porque a pesar de que su pintura haya sido cubierta, al mismo tiempo dejó al descubierto una vez más que si hay algo que brilla por su ausencia en el país de la libertad, es justamente la libertad (¿?).  Claro que el amigo Nepomuceno no se iba a quedar de brazos cruzados, y aprovechó el trabajo realizado, los estudios y bocetos, y al año siguiente pintó el mismo mural en el Palacio de Bellas Artes del DF y lo llamó "El Hombre, controlador del Universo".


En el mural podemos ver al Hombre, el trabajador, en el centro de la composición, como parte fundamental y controladora de la tecnología, del Universo y de su destino, con hélices por detrás que asemejan alas de libélula y representan el micro y macrocosmos, las enfermedades y bacterias y el cielo y los astros. El hombre se muestra como controlador de esa maquinaria y lleva la vista en alto, hacia el futuro. Como contrapunto a todo ese engranaje que lleva a sus espaldas, Rivera pintó debajo unas plantas, trigo, frutas, etc., en clara señal de subordinación de la Naturaleza al Hombre.

La pintura está dividida en dos. Por un lado, a la derecha del Hombre (nuestra izquierda), se ve el mundo capitalista, dominado por una figura clásica (¿griega?) sin manos, amenazante, casi omnipotente, con un crucifijo colgado del cuello. Esto es obviamente una referencia a la Iglesia como herramienta para la opresión de la gente y al servicio del Capitalismo. A sus espaldas un ejército enmascarado avanza apoyado por aviones militares. Debajo, una de las imágenes más polémicas de la pintura: la Policía montada de Nueva York reprime y golpea a trabajadores, a gente que pide comida. En la esquina inferior derecha se ve claramente a Darwin, gente "bien vestida", y casi al centro, una postal de los "años locos" y el derroche: damas y caballeros beben martinis y juegan a las cartas en lo que pareciera ser un bar o club nocturno. Aquí Diego Rivera incluyó a un personaje que no estaba en el mural original: junto a las enfermedades de transmisión sexual, se lo puede ver a Rockefeller tomándole la mano a una señorita...

Del otro lado del mural, Rivera plasmó su mundo ideal (¿?). Resalta la figura reconocible de Lenin, que toma de la mano al pueblo de varias razas y profesiones. A su lado, asoman unas jóvenes vestidas de blanco con los pelos al viento (¿paz? ¿esperanza?). Arriba, un ejército de trabajadores marcha con banderas rojas junto con hombres y mujeres con pañuelos en la cabeza. De nuevo varias razas, varias edades. Otra estatua clásica domina la escena de este lado, pero aquí está decapitada (su cabeza es usada por los trabajadores para sentarse sobre ella, abajo a la derecha). A sus pies, Trotsky, Engels y Marx acompañan al los trabajadores. "La producción debe ser de los productores, no de los explotadores", repetía Rivera hasta el cansancio. No hay que pensar demasiado para darnos cuenta porqué Rockefeller ordenó su destrucción. No iba a permitir que una pintura con esa simbología permanezca mucho tiempo en la Meca del Capitalismo.

Obviamente si se quiere, y si se sabe un poco de historia, de arte y de historia del arte, se pueden hacer más y mejores análisis e interpretaciones que lo que acabo de escribir. La idea fue contarles la historia y despertar un leve interés en Rivera, sus pinturas y el muralismo mexicano.

Como dije, el mural está en el Palacio de Bellas Artes de México, D.F., así que si algún día están de visita por allí, dense una vuelta.
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Fuentes:

Imágenes:

Artículo:

jueves, 12 de julio de 2012

David Hume

Episodio del programa "La aventura del pensamiento" (2008), conducido por Fernando Savater, dedicado al filósofo e historiador escocés David Hume.


viernes, 15 de junio de 2012

El individuo narcisista

[Escrito realizado por Miriam Magdalid Ortega González]

Resumen:

Este tema me interesó por esa necesidad tan latente de conocernos a nosotros mismos pero con un sentido genuino, y no como lo hacen erróneamente muchos individuos que terminan con un ego muy elevado creyendo que la tierra no los merece. Sin olvidar por supuesto que la sociedad actual invita mucho a creerse un ser muy “especial” más de lo debido que termina por idolatrarse a sí mismo.

Esa forma de ser “uno mismo”, demuestra que se ha perdido el sentido de la auténtica alegría, a la vez que, si bien existe en forma innata el deseo de la felicidad, se la busca allí donde nunca se la va a encontrar y mientras tanto la frivolidad y la superficialidad ya no logran ser eficaces como refugio contra la angustia, la tristeza, la depresión y el hastío que experimenta ante un mundo que no satisface. Entonces,  según se cree, una buena estimación de sí mismo vendría a resolver muchas dificultades y problemas; y eso tanto en jóvenes como en adultos.

Palabras clave: Narcisismo, Modernidad, Humanidad, Individualidad.

El individuo narcisista

Hablar de la humanidad es centrarse en aspectos paradójicos y muy complejos, pues el hombre siempre se encuentra en un constante cambio, en esta etapa de la modernidad en la que nos encontramos surgen varios problemas por resolver, y uno de ellos es el individualismo al que se somete el individuo, dando a relucir un fenómeno conocido como narcisismo, que es muy común y que muchas veces el individuo no está consciente de padecerlo y por lo tanto no hace nada al respecto pues considera que su manera de actuar o conducirse es correcta; este tema me intereso por esa necesidad tan latente de conocernos a nosotros mismos pero con un sentido genuino, y no como lo hacen erróneamente muchos individuos que terminan con un ego muy elevado creyendo que la tierra no los merece. Sin olvidar por supuesto que la sociedad actual invita mucho a creerse un ser muy “especial” más de lo debido que termina por idolatrarse a sí mismo.

Los nuevos valores tienden a la libre expansión de la personalidad, el placer, la importancia de los anhelos individuales han promovido y encarnado masivamente un valor fundamental,  el de la actuación personal, el respeto a la particularidad subjetiva. Por supuesto que el derecho a ser íntegramente  uno mismo, a disfrutar al máximo de la vida, es inseparable de una sociedad que ha establecido al individuo libre como valor fundamental, y no es más que la exposición última de la tendencia individualista; pero es la transformación  de los estilos de vida, unida a la revolución del consumo, lo que ha permitido ese desarrollo de los derechos y deseos del individuo. 

Vivir libremente sin limitaciones. Esta libertad en la forma de ser, vivir, expresarse, etc., se manifiesta también externamente, principalmente en los jóvenes, sus modas y signos de identidad.

En nuestra cultura, el individualismo saturado de hedonismo ha hallado legitimidad y se desarrolla sin dificultad alguna; la autonomía privada es algo que no se discute. Para ello se aviva la ambición, se enseña a competir y lograr el éxito personal y el brillo social, lo cual se hace visible muchas veces en el deseo de ser aceptado por la gente más popular. Se quiere la realización personal inmediata, el estar siempre joven, buscar la calidad de vida, vivir el momento, sin necesidad de pensar en el futuro.

Los deseos individualistas encuentran eco en el concepto de narcisismo. De ese modo, tras la apariencia narcisista de realización, éxito, fama, prestigio, poder, etc., se van formando y se esconden individuos  cada vez más atentos a sí mismos, débiles, con miedos, inseguros y sin convicción, que por supuesto constituyen a una  sociedad y Estado también moralmente muy débiles. 

“Indiferencia: al no existir confianza en la razón se pierde la esperanza en un consenso social; cada uno, entonces, se queda con su opinión, viviendo y dejando vivir; con frecuencia ni siquiera es posible la tolerancia. El “no te metas” se vuelve norma de acción, motivado por el desencanto generalizado, la frustración ante las promesas incumplidas (justicia, libertad, felicidad) de la modernidad, la ruptura y la dispersión”. (GONZALEZ,2009:84)... (ir al documento completo)

viernes, 8 de junio de 2012

Poesía de soledad

[Escrito realizado por Rafael Salazar Prieto]


Soledad,
¡oh, soledad!
Sólo tú me muestras la Verdad
en ratos de libertad.

Me liberas del hastío
que asecha a diario,
que pronto se vuelve frío
para este solitario.

Tiemblo al darme cuenta
que al estar acompañado,
no importa sean cincuenta,
nadie está a mi lado.

Nadie me acompaña
en esta tempestad,
nadie me acompaña
y eres tú mi soledad.

Sólo a ti te siento
en el fondo de mi ser,
profundo sentimiento
que nunca vas ha perecer.


Sólo a ti te siento
de forma inmediata,
mientras que al resto
tan sólo mediata.

Es por eso,
no importa qué intente,
me encuentro preso
de forma elocuente.

Tratar de ir al otro
para adivinar sus pensamientos,
es mirar su rostro
e interpretar sus sentimientos.

Es así de claro
con el poder de la mirada,
todo se vuelve raro,
y no se entiende nada.

Pero es estando preso
cuando encuentro libertad,
entre el tumulto espeso
tú me muestras la Verdad.

La verdad estar solo
es la Verdad,
nací solo,
y he de morir en soledad.

¡Soledad!
mi fiel compañera,
tu lealtad
morirá cuando muera.

En tu compañía
me conozco con claridad
escribiéndote  poesía,
poesía de soledad.