domingo, 30 de septiembre de 2012

Una estrofa para ti

[Escrito realizado por Rafael Salazar Prieto]

Ocurrió en los pasillos de un congreso. Mi amigo se encontraba platicando con ella mientras se tomaban un vaso de vino tinto. Al comienzo me acerqué por mi amigo, pero cuando me fijé en ella, me pareció realmente atractiva. Su cabello era negro, largo y lacio; sus ojos grandes, oscuros y un poco rasgados; delgada, de piel morena y de aproximadamente 170 cm. de estatura.

Llegué saludando a mi amigo y entrando en la conversación que tenían, como era de otro lado, giraba en torno de las cosas que hacía por allá. Cuando la escuché, me pareció su voz melodiosa, ya que su tono de voz era diferente por ser de otra parte. En pocas palabras, me pareció toda una belleza exótica.

Estuvimos platicando y tomando un rato, hasta que un profesor nos invitó a un bar. Ya que salíamos del congreso, le puse el brazo por encima del hombro y le pregunté:

Yo: ¿No hay problema si te abrazo?

Ella: … (Silencio)

No me comentó nada, como que no se lo esperaba. Pero no tardé mucho en notar el efecto, porque en un momento después, mi amigo me dice:

Mi amigo: Mira a esas chicas, ¡están preciosas!

Ella: Que les hable él (refiriéndose a mí).

Llegando al bar, me senté entre mi amigo y ella. Platicando con ella me acordé de una estrofa que había escrito en una noche de delirio, que se ajustaba perfectamente a la situación, y le dije:

Yo: Me estoy acordando de una estrofa que escribí, que por cierto, se ajusta a la ocasión.

Ella: A ver, dímela.

Yo:

"Tu dulce y suave boca
empapada en tinto vino;
el aroma de tus labios es tan fino
que al que lo percibe le provoca
unas ansias de galán o de asesino,
extraña sensación de afán divino
que entra en pecho y alma toca."

En el momento no pasó gran cosa. Pero después del bar, seguimos tomando mi amigo y yo en el departamento que estaba rentando ella. Seguimos platicando hasta deshoras de la madrugada y todo estaba aparentemente tranquilo, pero a mi amigo le dieron ganas de ir al baño, y nos quedamos solos, ella y yo. Me encontraba sentado y cruzado de piernas junto a su cama mientras que ella se servía un poco de vino tinto, y en eso, me pregunta:

Ella: ¿Te sirvo?

Yo: No, gracias, estoy esperando a que amanezca para irme.

Ella: ¿Te puedo hacer una pregunta?

Yo: ¡Claro que sí! Dime.

Ella: ¿Te puedo dar un beso?

Yo: Bueno, está bien.

Se sentó en mis piernas y comenzó a besar mis labios, y… Lo demás se los dejo a la imaginación.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Kant y lo bello


Al experimentar el sentimiento de la belleza, al apreciar algo como bello, el hombre queda arrinconado en sí mismo, un poco perplejo, perdido y embriagado por un instante. En el estado estético, o sea, en la inmediata apreciación de lo bello, el individuo está como entre dos mundos: entre el de la razón conceptualizante y, por lo tanto comunicable, y el mundo del sentir individual e incomunicable: entre el imperio de los sentidos y el de los conceptos. En un mundo atemporal de disfrute total.

Es posible que la cuestión de la belleza no sea un problema para aquel que la admira, percibe y siente, pero para aquellos que han pretendido dar un concepto universal sobre lo bello sí lo ha sido y es, ya que, partiendo de los estudios que Kant realizó en su Crítica del juicio (1790), los juicios estéticos no encuentran sostén en concepto alguno, sino que se basan en un gusto que causa placer en aquel que contempla y disfruta, y todo placer, a partir de un sentir, se complica al pretender comunicarlo, o mejor dicho, desaparece. Tal vez ahí el problema: se le ha dicho al hombre que la palabra es la única vía para lograr algún conocimiento sobre lo que se encuentra en el mundo. Encadenado a un logocentrismo el hombre padece el límite del lenguaje; la "claridad" de la palabra dice aquello que debería ser el objeto para quién frente a él se coloca, así se le ha dicho que es, la razón separa al hombre del animal: el lenguaje es su piel y medio de expresión primordial, algunos dirán que no es posible remitirse a otro medio de expresión.

Tratar de encontrar  el porqué de lo bello remite necesariamente a la obra u objeto y, desde luego, al que la contempla; lo bello se da de la unión de ambos, y surge de su relación. Aquel que contempla se da cuenta de lo bello, de la belleza del objeto, y podrá sostener que ese objeto es bello, pero nunca logrará explicar la satisfacción que en su sentir ha provocado el sentimiento de lo bello despertado por la contemplación del objeto: en los juicios estéticos, aun cuando se refieren a un objeto, las representaciones del mismo sólo son válidas para el sujeto y no aportar conocimiento alguno sobre dicho objeto. Ya lo había dicho Kant en su Kritik der reinen Vernunft (1781): “[…] el conocimiento de todo entendimiento, [o] al menos, del humano, es un conocimiento por conceptos, no intuitivo, sino discursivo.”[1]

Como es sabido, Kant fue un defensor y promotor de la ilustración, en su obra Respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ilustración? (1784), trató de poner en crisis el conocimiento y la forma de conocer del hombre, y esto por medio de la razón; tomó a la razón por juez en todos los ámbitos de la vida y, al ser la razón la misma en todos los hombre, esta da reglas para un entendimiento común pudiendo alcanzar lo objetivo del mundo: la universalidad. Los juicios de gusto, al ser formales (al declarar la belleza de un objeto), también deberían ser universales, ya que la facultad de juzgar lo que es bello: el gusto, aspira a una necesaria satisfacción universal del placer motivado por lo belleza del objeto. Aun cuando no hay base alguna empírica para forzar el juicio de gusto de alguien (al referirse al sentir del que admira y no al objeto) el juicio de gusto tiene características a priori, o sea, universales y necesarias, por lo que Kant definió el gusto como: “El gusto, pues, es la facultad de juzgar a priori la comunicabilidad de los sentimientos que están unidos con una representación dada (sin intervención de un concepto)”[2], se puede hablar sobre el sentir, pero no nombrarlo. Todo se construye desde un sentir que, de inicio, trata de nombrar algo. El sentir es como un umbral que cubre algo, un umbratilis, algo que permanece en la sombra, que la "luz" de la razón no logra iluminar, pero le hace sombra.

En relación a la obra de arte, Kant señala que ésta es producto del genio del artista, genio que no se aprende, el cual define como “[…] la capacidad espiritual innata (ingenium) mediante la cual la naturaleza da la regla al arte”[3], las obras de arte no son productos en serie, son el producto de una serie de sensaciones guiadas por el genio del artista. La obra es una cosa que, de inicio, aparece como algo sin una condición referida a un uso en particular, aun cuando sea elaborada de cosas, es producto (opus) de la libertad del hombre.

Ya para terminar, el artista muestra algo más de lo que ofrece la vida en común, los hombres viven por vivir, el artista vive y lucha por existir, se separa de un mundo conceptual, emerge de las aguas de los signos consensuales, rompiendo la tradición "humanizante" y mostrando una nueva posibilidad, no a la razón, sino a la sensibilidad (la razón menosprecia todo lo que no sea acorde a su "lógica", a su "tradición", la razón sólo sigue sus propias directrices: se sigue a sí misma, es ciega a lo que no sea producto de ella misma, a lo que no es discursivo). El artista rompe con las tradiciones, ya que si el genio es la regla por medio de la cual la naturaleza da la regla del arte, el artista logra regresar a la naturaleza, y no a lo artificial de lo social y su producto por excelencia: la razón; sino a la más propia existencia que se expresa aun sin hablar: el arte.

Orlando Espinoza D.


[1] Kant, Immanuel, Critica de la razón pura, trad. Mario Caimi, FCE, UAM, UNAM, México, 2009, p.112.
[2] Kant, Immanuel, Crítica del juicio, trad. Manuel García Morente, Editorial Tecnos, Madrid, 2007, p. 220.
[3] Ibíd., p. 233.

jueves, 30 de agosto de 2012

Ensayo sobre los salvajes o los ídolos del pueblo


[Escrito realizado por Amadeus Estrada Cázares]

1. Introducción

Este ensayo tratará de responder la pregunta: ¿Cómo se crean ídolos, u objetos de admiración poco sanos por diversos medios? Y ¿cómo proponer objetos de admiración más sanos? El análisis trata el proceso de creación de ídolos como una forma de mitología que oculta los fines más excelsos de la vida humana, y como objetos de admiración propone varios tipos de personas, demostrando su importancia no obstante de no ser los hombres más ricos ni los más poderosos.

2. El tema del mito

El primer punto a esclarecer dista de resultar sencillo, pues el mito ha sido objeto de los más numerosos estudios e interpretaciones: desde que es una simple mentira, para oscurecer aun más la conciencia del pueblo, que consiste en una serie de símbolos, etcétera. Estudiaremos eso ahora mismo, con el objeto de relacionarlo con la creación de ídolos en la sociedad moderna.

Primero el mito puede ser considerado como una simpleza de las sociedades arcaicas: “La magia es un sistema espurio de leyes naturales así como una guía errónea de conducta, es una ciencia falsa, y un arte abortado” (Frazer, George. 1951: 64), como dice George Frazer, sin embargo los mitos no han desaparecido por completo de nuestras avanzadas sociedades:

Se tiene la creencia por ejemplo de que los alienígenas visitan el planeta tierra: basada dicha “teoría” en evidencia incompleta, hechos inverificables, fotos borrosas, también existe el similar caso del abominable hombre de las nieves, y un largo etcétera, en el caso particular de los alienígenas se parece mucho a lo que se decía de los dioses: lo que no se podía explicar era causa de estos: si una civilización logra algo muy avanzado son los extraterrestres, pues nuestros antepasados eran muy tontos para crear cosas tan maravillosas.

Pero ya que los mitos no solo pertenecen a civilizaciones anticuadas, ¿de qué otro modo se pueden explicar? En este ensayo no hay modo de repasar todas las explicaciones posibles, pero sí hay que mencionar que el fenómeno del mito es muy variado para creer que todos los mitos provienen de una misma fuente: así como hay mitos que tratan de la lluvia, o del clima, hay otros que tratan del surgimiento del hombre, etcétera.

2.1. Entonces: ¿Qué les da unidad a los mitos? 

En pocas palabras lo que da unidad el mito es que es un modo de entender el mundo: basado en relaciones sentimentales, además tiene las características de que es muy directo, no tiene idea de lo que es una representación, la evidencia de algo está en su fuerza para afectar la voluntad, en el terreno del sentimiento (Abbagnano. 2001: 724), es por esto por lo que puede ayudar a entender una sociedad: es un reflejo de sus sueños y anhelos aunque no de una forma completamente lógica, sino que es en gran parte sentimental.

Lo fundamental del pensamiento mítico es su carencia de divisiones claras, por ejemplo entre la ejecución, y el momento en que se obtiene un resultado: entre imitar una cadena y atrapar algo solo existe para la conciencia mítica una cuestión de tiempo, pues ambos procesos están unidos (ibídem: 229) Ahora bien: ¿Cómo ayuda este tipo de conciencia a crear ídolos? Por supuesto hay que aclarar qué son los ídolos.

3. El tema de los ídolos

3.1. ¿A qué me estoy refiriendo con ídolos?

En este caso con ídolos me refiero a: “persona(s) o cosa(s) amada(s) o admirada(s) con exaltación” (diccionario RAE), por lo general, el concepto ídolo no es utilizado en sentido positivo, porque la mayoría de la gente no admira precisamente a las cosas más deseables como objetos de admiración, “la turba  -dice Séneca- es el argumento peor”.

En términos más generales de la sociedad, estos ídolos se utilizan como un “sistema de creencias o valores que se utilizan en la lucha política para influir en el comportamiento de las masas”, una vez que hemos aclarado lo mejor posible el significado de los ídolos sigue por supuesto tratar de determinar el significado que tiene la idea compleja de pueblo:

3.2. El pueblo

“La persona pública que se constituye así, por la unión de todas las demás, tomaba el nombre de ciudad, y hoy el de república o cuerpo político el cual es hoy denominado Estado cuando es activo, Potencia en comparación con sus semejantes. En cuanto a los asociados, estos toman colectivamente el nombre de pueblo…” (Rousseau. 2008: 31)
  
El ensayo trata sobre acciones colectivas, pero llevadas a cabo por individuos, por ello los mitos (en este caso los ídolos) ayudan a consolidar un pensamiento colectivo: a darle a un conjunto de personas una moral común, el mito significa comportamientos que se desean imitar, por ello ayudan a crear un pueblo, en otras palabras a crear personas asociadas que están unidas culturalmente, y que tienen una voluntad común, pero esta unidad entre los seres humanos no siempre se da en los mejores términos, algunos trabajos se corrompen y es en ese momento cuando ayudan a crear ídolos para el pueblo: los cuales son objetos de admiración que funcionan como puntos de referencia cultural, los cuales se utilizan para oscurecer el entendimiento de las personas (como decía Bolívar Echeverría), por ejemplo:

4. Aquellos que se dicen artistas... (ir al documento completo)

jueves, 9 de agosto de 2012

Rivera, El hombre en la encrucijada


Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, o simplemente Diego Rivera, forma parte junto a Siqueiros (José de Jesús Alfaro Siqueiros mejor conocido como David Alfaro Siqueiros) y Orozco (José Clemente Ángel Orozco Flores) -me copan los nombres mexicanos completos (¿?)- del trío de muralistas más famosos de México y del mundo. Lamentablemente cuando viajé a tierras mayas y aztecas no pude ver nada de ellos, pero sí disfruté en Mérida, y por varios minutos, de algunos murales de otros artistas (que desconocía y desconozco) que hicieron que me interese en este particular movimiento artístico.

No era (ni soy) un experto en muralismo ni mucho menos (ni siquiera en ningún otro tipo de movimiento pictórico) así que cuando decidí ponerme a buscar información, empecé por lo más obvio: Diego Rivera, del que por ese entonces sólo sabía que era "un pintor" y que había sido el esposo de Frida Kahlo. Y lo primero que me llamó la atención más allá de su ideología comunista y los motivos que pintaba, fue un mural llamado El hombre en la encrucijada (1934) y la historia de esa pintura.

Resulta que en la década del 30, Rivera fue invitado a realizar varias obras a Estados Unidos, país que se encontraba intentando salir de la gran crisis del sistema capitalista del 29 a puras políticas keynesianas, construcción de carreteras y proyectos monumentales. Uno de ellos fue el Rockefeller Center de Nueva York, un complejo de rascacielos en el corazón de Manhattan. El megaproyecto del millonario John D. Rockefeller Jr. pretendía ser una ciudad dentro de la ciudad, con tiendas, oficinas, viviendas, jardines, etc. Y como todo megaproyecto que se precie de tal (¿?) su amplio hall debía tener una pintura que represente la grandeza del hombre y su determinación para lograr lo imposible a fuerza del trabajo, la cooperación, la convicción, sarasa. Su hijo Nelson Rockefeller intentó en principio contratar a Matisse y a Picasso para la obra, pero ambos no se encontraban disponibles (o tal vez ni les interesó). Y como Rivera estaba esponsoreado por el MoMA, museo patrocinado por la mujer de Rockefeller, le comisionaron la obra...

En 1933 Rivera se entrevistó con Nelson Rock, quien le contó que quería que la pintura "dejara perpleja a la gente que la viera, y que la haga pensar". Rivera le presentó unos bocetos y apenas se los aceptaron, se puso manos a la obra. "Man at the Crossroads Looking with Hope and High Vision to the Choosing of a New and Better Future" se llamaría el mural. La crítica, la prensa y los colegas que pasaban a saludar y echar un vistazo mientras Rivera pintaba, no hicieron otra cosa que elogiar el trabajo y considerar el mural como una obra maestra. Cuando faltaba poco para su finalización, Rivera decidió incluir un particular personaje en la pintura: dibujó y pintó, en un lugar preeminente del mural, un retrato de Lenin, jefe del Partido Comunista Soviético. Las reacciones no se hicieron esperar, y la noticia llegó a Rockefeller, quién vio el retrato como un insulto y ordenó a Rivera que lo saque. Obviamente Diego no quiso. Entonces el millonarío mandó pagarle al artista como si hubiera concluido la obra, lo echó de su edificio y ordenó que se tape el mural y luego que se destruya.

Rivera volvió a México un poco ofuscado, pero otro poco conforme con su decisión de no quitar a Lenin y porque a pesar de que su pintura haya sido cubierta, al mismo tiempo dejó al descubierto una vez más que si hay algo que brilla por su ausencia en el país de la libertad, es justamente la libertad (¿?).  Claro que el amigo Nepomuceno no se iba a quedar de brazos cruzados, y aprovechó el trabajo realizado, los estudios y bocetos, y al año siguiente pintó el mismo mural en el Palacio de Bellas Artes del DF y lo llamó "El Hombre, controlador del Universo".


En el mural podemos ver al Hombre, el trabajador, en el centro de la composición, como parte fundamental y controladora de la tecnología, del Universo y de su destino, con hélices por detrás que asemejan alas de libélula y representan el micro y macrocosmos, las enfermedades y bacterias y el cielo y los astros. El hombre se muestra como controlador de esa maquinaria y lleva la vista en alto, hacia el futuro. Como contrapunto a todo ese engranaje que lleva a sus espaldas, Rivera pintó debajo unas plantas, trigo, frutas, etc., en clara señal de subordinación de la Naturaleza al Hombre.

La pintura está dividida en dos. Por un lado, a la derecha del Hombre (nuestra izquierda), se ve el mundo capitalista, dominado por una figura clásica (¿griega?) sin manos, amenazante, casi omnipotente, con un crucifijo colgado del cuello. Esto es obviamente una referencia a la Iglesia como herramienta para la opresión de la gente y al servicio del Capitalismo. A sus espaldas un ejército enmascarado avanza apoyado por aviones militares. Debajo, una de las imágenes más polémicas de la pintura: la Policía montada de Nueva York reprime y golpea a trabajadores, a gente que pide comida. En la esquina inferior derecha se ve claramente a Darwin, gente "bien vestida", y casi al centro, una postal de los "años locos" y el derroche: damas y caballeros beben martinis y juegan a las cartas en lo que pareciera ser un bar o club nocturno. Aquí Diego Rivera incluyó a un personaje que no estaba en el mural original: junto a las enfermedades de transmisión sexual, se lo puede ver a Rockefeller tomándole la mano a una señorita...

Del otro lado del mural, Rivera plasmó su mundo ideal (¿?). Resalta la figura reconocible de Lenin, que toma de la mano al pueblo de varias razas y profesiones. A su lado, asoman unas jóvenes vestidas de blanco con los pelos al viento (¿paz? ¿esperanza?). Arriba, un ejército de trabajadores marcha con banderas rojas junto con hombres y mujeres con pañuelos en la cabeza. De nuevo varias razas, varias edades. Otra estatua clásica domina la escena de este lado, pero aquí está decapitada (su cabeza es usada por los trabajadores para sentarse sobre ella, abajo a la derecha). A sus pies, Trotsky, Engels y Marx acompañan al los trabajadores. "La producción debe ser de los productores, no de los explotadores", repetía Rivera hasta el cansancio. No hay que pensar demasiado para darnos cuenta porqué Rockefeller ordenó su destrucción. No iba a permitir que una pintura con esa simbología permanezca mucho tiempo en la Meca del Capitalismo.

Obviamente si se quiere, y si se sabe un poco de historia, de arte y de historia del arte, se pueden hacer más y mejores análisis e interpretaciones que lo que acabo de escribir. La idea fue contarles la historia y despertar un leve interés en Rivera, sus pinturas y el muralismo mexicano.

Como dije, el mural está en el Palacio de Bellas Artes de México, D.F., así que si algún día están de visita por allí, dense una vuelta.
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Fuentes:

Imágenes:

Artículo:

jueves, 12 de julio de 2012

David Hume

Episodio del programa "La aventura del pensamiento" (2008), conducido por Fernando Savater, dedicado al filósofo e historiador escocés David Hume.


viernes, 15 de junio de 2012

El individuo narcisista

[Escrito realizado por Miriam Magdalid Ortega González]

Resumen:

Este tema me interesó por esa necesidad tan latente de conocernos a nosotros mismos pero con un sentido genuino, y no como lo hacen erróneamente muchos individuos que terminan con un ego muy elevado creyendo que la tierra no los merece. Sin olvidar por supuesto que la sociedad actual invita mucho a creerse un ser muy “especial” más de lo debido que termina por idolatrarse a sí mismo.

Esa forma de ser “uno mismo”, demuestra que se ha perdido el sentido de la auténtica alegría, a la vez que, si bien existe en forma innata el deseo de la felicidad, se la busca allí donde nunca se la va a encontrar y mientras tanto la frivolidad y la superficialidad ya no logran ser eficaces como refugio contra la angustia, la tristeza, la depresión y el hastío que experimenta ante un mundo que no satisface. Entonces,  según se cree, una buena estimación de sí mismo vendría a resolver muchas dificultades y problemas; y eso tanto en jóvenes como en adultos.

Palabras clave: Narcisismo, Modernidad, Humanidad, Individualidad.

El individuo narcisista

Hablar de la humanidad es centrarse en aspectos paradójicos y muy complejos, pues el hombre siempre se encuentra en un constante cambio, en esta etapa de la modernidad en la que nos encontramos surgen varios problemas por resolver, y uno de ellos es el individualismo al que se somete el individuo, dando a relucir un fenómeno conocido como narcisismo, que es muy común y que muchas veces el individuo no está consciente de padecerlo y por lo tanto no hace nada al respecto pues considera que su manera de actuar o conducirse es correcta; este tema me intereso por esa necesidad tan latente de conocernos a nosotros mismos pero con un sentido genuino, y no como lo hacen erróneamente muchos individuos que terminan con un ego muy elevado creyendo que la tierra no los merece. Sin olvidar por supuesto que la sociedad actual invita mucho a creerse un ser muy “especial” más de lo debido que termina por idolatrarse a sí mismo.

Los nuevos valores tienden a la libre expansión de la personalidad, el placer, la importancia de los anhelos individuales han promovido y encarnado masivamente un valor fundamental,  el de la actuación personal, el respeto a la particularidad subjetiva. Por supuesto que el derecho a ser íntegramente  uno mismo, a disfrutar al máximo de la vida, es inseparable de una sociedad que ha establecido al individuo libre como valor fundamental, y no es más que la exposición última de la tendencia individualista; pero es la transformación  de los estilos de vida, unida a la revolución del consumo, lo que ha permitido ese desarrollo de los derechos y deseos del individuo. 

Vivir libremente sin limitaciones. Esta libertad en la forma de ser, vivir, expresarse, etc., se manifiesta también externamente, principalmente en los jóvenes, sus modas y signos de identidad.

En nuestra cultura, el individualismo saturado de hedonismo ha hallado legitimidad y se desarrolla sin dificultad alguna; la autonomía privada es algo que no se discute. Para ello se aviva la ambición, se enseña a competir y lograr el éxito personal y el brillo social, lo cual se hace visible muchas veces en el deseo de ser aceptado por la gente más popular. Se quiere la realización personal inmediata, el estar siempre joven, buscar la calidad de vida, vivir el momento, sin necesidad de pensar en el futuro.

Los deseos individualistas encuentran eco en el concepto de narcisismo. De ese modo, tras la apariencia narcisista de realización, éxito, fama, prestigio, poder, etc., se van formando y se esconden individuos  cada vez más atentos a sí mismos, débiles, con miedos, inseguros y sin convicción, que por supuesto constituyen a una  sociedad y Estado también moralmente muy débiles. 

“Indiferencia: al no existir confianza en la razón se pierde la esperanza en un consenso social; cada uno, entonces, se queda con su opinión, viviendo y dejando vivir; con frecuencia ni siquiera es posible la tolerancia. El “no te metas” se vuelve norma de acción, motivado por el desencanto generalizado, la frustración ante las promesas incumplidas (justicia, libertad, felicidad) de la modernidad, la ruptura y la dispersión”. (GONZALEZ,2009:84)... (ir al documento completo)

viernes, 8 de junio de 2012

Poesía de soledad

[Escrito realizado por Rafael Salazar Prieto]


Soledad,
¡oh, soledad!
Sólo tú me muestras la Verdad
en ratos de libertad.

Me liberas del hastío
que asecha a diario,
que pronto se vuelve frío
para este solitario.

Tiemblo al darme cuenta
que al estar acompañado,
no importa sean cincuenta,
nadie está a mi lado.

Nadie me acompaña
en esta tempestad,
nadie me acompaña
y eres tú mi soledad.

Sólo a ti te siento
en el fondo de mi ser,
profundo sentimiento
que nunca vas ha perecer.


Sólo a ti te siento
de forma inmediata,
mientras que al resto
tan sólo mediata.

Es por eso,
no importa qué intente,
me encuentro preso
de forma elocuente.

Tratar de ir al otro
para adivinar sus pensamientos,
es mirar su rostro
e interpretar sus sentimientos.

Es así de claro
con el poder de la mirada,
todo se vuelve raro,
y no se entiende nada.

Pero es estando preso
cuando encuentro libertad,
entre el tumulto espeso
tú me muestras la Verdad.

La verdad estar solo
es la Verdad,
nací solo,
y he de morir en soledad.

¡Soledad!
mi fiel compañera,
tu lealtad
morirá cuando muera.

En tu compañía
me conozco con claridad
escribiéndote  poesía,
poesía de soledad.

lunes, 28 de mayo de 2012

Ponencias de la UAS en el congreso de CONEFI (Tepic, Nayarit, 2012)

(Ponencias realizadas por alumnos de la EFyL de la UAS en el XXIX Encuentro Nacional de Estudiantes y Pasantes de Filosofía, denominado "Argumentación y contraargumentación en la práctica filosófica", y organizado por la Universidad Autónoma de Nayarit y su Área de Ciencias Sociales y Humanidades, así como por la CONEFI... Encuentro efectuado en la ciudad de Tepic, Nayarit, del 21 al 25 de Mayo de 2012)

Sobre la implicación ética en la ciencia (por Israel Morales); Mesa "Ética y Bioética"; 22-05-12:
Ir a descargar
(Ir al escrito de la ponencia de Israel Morales)

Contraargumentación de tipo kantiana al argumento ontológico de San Anselmo (por Genaro Tolosa); Mesa "Epistemología"; 24-05-12:
Ir a descargar
(Ir al escrito de la ponencia de Genaro Tolosa)

sábado, 12 de mayo de 2012

Socialismo: realidad y utopía



[Esta conferencia fue impartida por el doctor Adolfo Sánchez Vázquez en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, el 30 de noviembre de 2005, en el marco del ciclo Maestros del Exilio Español]

1a. parte

2a. parte

Fuente: descargacultura.unam.mx